"La simplicidad es la fuente de la belleza"

 

La frase sola resume el universo de Yseult D.

Viajero solitario, Yseult D. aspira a resaltar momentos que pueden parecer insignificantes pero que siempre están impregnados de una hermosa luz. Ella compone cuidadosamente sus fotografías.

Ahorrosa, solo toma una foto y nunca mira sus fotografías hasta que regresa de su viaje unas semanas más tarde.

Ella trata de tocar y espera traer un poco de poesía a este mundo perturbado.

"No hay posibilidad, solo hay encuentros», esta frase de Paul Eluard resume la carrera de Yseult D a la perfección.

Nada parecía predestinarla para la fotografía artística.

Hija de la pareja Depelseneer, precursoras del método para los nadadores de bebés, la futura artista trabajó durante muchos años con sus padres en este campo cautivador y humano.

En 2011, Yseult, que siempre ha sido un apasionado de la fotografía y el cine, comenzó a tomar clases nocturnas de fotografía digital.

El curso fue impartido por Pierre Scheys, gracias a quien Yseult desarrolló el aspecto técnico de la fotografía. Al mismo tiempo, trabajó con su amigo pintor Marc Aghemio, en París, quien la animó a agudizar su ojo artístico.

Un año después, con su diploma en el bolsillo, Yseult viajó a Israel. Un viaje que marcará un punto de inflexión en su vida profesional. A su regreso a Bélgica, un encuentro inesperado en su peluquería le permitió a Yseult hacer públicas sus fotografías. La comunidad del centro judío laïc en Bruselas dio su carta blanca para presentar su primera exposición, titulada «Érase una vez en Jerusalén" bajo el nombre de Yseult D.

El entusiasmo del público la convenció de dedicarse por completo a la fotografía artística.

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